En lugar de reproducir la realidad en alta definición, Alecse trabaja con la idea de que nuestra mente recuerda los lugares a través de unos pocos rasgos distintivos. No almacenamos paisajes como cámaras; conservamos su ritmo, su luz, una silueta, un color, una sensación. Sus pósteres preservan esas señales esenciales y dejan espacio para que quien los contempla complete la imagen con sus propios recuerdos; por eso, los habitantes del lugar suelen decir que sienten que su hogar no ha sido traicionado.
El proceso creativo combina tres elementos: la fotografía original, un dibujo lineal simplificado y una versión digital pintada a mano. Este método permite a Alecse eliminar distracciones visuales, realzar detalles significativos y, a veces, añadir divertidos guiños ocultos, como un rostro familiar o una referencia sutil escondida en la escena. Una vez combinada mediante transparencias en capas, la composición se perfecciona con iluminación, desenfoque selectivo y cuidadosos ajustes de color para guiar la mirada y recrear la textura suave y onírica de la memoria.
Por último, cada obra lleva el característico efecto de semitono de Alecse, inspirado en las técnicas de impresión de principios del siglo XX. Este patrón de puntos de colores da a los pósteres su cálida textura granulada vintage: no pixelada, sino artesanal y nostálgica, y crea un vínculo entre la fotografía, la ilustración y la pintura.
Desde Sri Lanka hasta México, de París a Ciudad del Cabo, Alecse ha creado pósteres de más de 130 países hasta la fecha, con la ambición a largo plazo de retratar el mundo entero. Para conocer más sobre su universo artístico y su trayectoria creativa, visita la página Sobre Alecse.